miércoles, 5 de noviembre de 2008

Una pasión que no se refleja

Muchos años pasaron de vacas flacas en Talleres, a tal punto que todavía estamos pagando por ello y remando contra la corriente que nos pretende llevar al Argentino A. Sin embargo la llegada de Carlos Ahumada trajo un poco de aire fresco, quizá para algunos aires turbios también, pero nadie puede negar que empezaron a llegar nombres resonantes como refuerzos, se remodeló la boutique (hacía falta poner la plata y dejar de dar tantas vueltas) y se le dió más competitividad al equipo.
Toda esta movida fue captada al comienzo de la actual temporada por el hincha de Talleres los cuales nos llenamos de entusiasmo sobre todo a medida que el equipo se iba mostrando.
Si hubo algo que impactó en nuestro entusiasmo fue el monto de los abonos de socios, caro fue el precio que tuvimos que pagar los que queríamos conservar nuestro ubicación en la cancha.
Si alguna explicación se le puede encontrar a ésto es que en la temporada pasada la municipalidad habilitó para la boutique algo así como 11.000 localidades y algo hacía suponer que la cancha iba a quedar chica, sobre todo para la actual temporada. Supongo que la intención de la gente era copar la boutique y tener una cifra record de socios, pero Ahumada viendo esto también, quizo sacar provecho y se le fue la mano con los precios de los abonos, la gente no pudo pagar semejante cantidad de plata y se produjeron muchos casos de plateístas de la cubierta que pasaron a pertencener a la descubierta, de plateístas de la descubierta que fueron a para a la popular y de gente de la popular que se quedó en su casa, escuchándolo por radio.
Ahi es donde más nos duele, en la popular, tan vacía por esta errónea decisión política. De ahí es de donde se agarran para cargarnos porque no llenamos la cancha y da bronca, da bronca porque la jugada le salió mal a Ateliers, ya que para tener tantos espacios vacíos, podría haberlos llenado con un abono un poco más barato y hubiera recaudado lo mismo seguramente, estaríamos todos contentos, los dirigentes con su bolsillo lleno y nosotros con la cancha hasta las manos.
Las cartas están en la mesa, esperemos que esto sirva de lección para la próxima temporada y que nuestra pasión y nuestros colores no se tengan que quedar forzadamente escuchando la radio desde su casa

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