miércoles, 2 de diciembre de 2009

Vasos vacíos

No se bien que día es hoy. Pero me remonto a esos tristes días de mediados de éste año para olvidar, cuando Talleres descendía al Torneo Argentino A con todo lo que eso implicaba. Esa tristeza y dolor que se vivía en las tribunas no tiene comparación con lo ocurrido el Domingo pasado, pero sin duda fue el golpe más duro que nos toco vivir cuando todavía no hicimos el luto por la pérdida de la categoría.

Si se perdió solo el 50 por ciento de las chances, si en el clausura se empieza de cero y podemos clasificar ahí, si se sabía que el equipo no pudo hacer pretemporada y dió una gigante ventaja en la preparación mientras su caudillo mexicano descansaba en alguna playa...si sabía todo ésto...¿que es lo que tanto duele?, ¿Acaso no es demasiado donde llegamos?.

Claro, la bronca viene porque nos faltó solo un punto para clasificar pero...¿como íbamos a afronntar un grupo de cinco de los mejores equipos de la categoría en donde había que salir campeón para tener una chance?, ¿perdiendo dos de visitante y ganando dos de local?, quedaríamos en un olvidable segundo o tercer puesto. Sin duda la desazón iba a llegar tarde o temprano.

Están mas que claras las posibilidades de re-encarar este torneo de nuevo que tiene Talleres, pero lo que más dolió es que se apague la música hasta el 17 de enero próximo de esas 25.000 personas o de esas miles que viajaban a ver al matador, envolviéndonos en una anestaciante sensación de que éramos un fenómeno que solo paseaba por una categoría equivocada. Porque el silencio hace reflexionar y al reflexionar volvimos a caer en la cuenta de que estamos en un torneo dificilísimo, de tercera categoría, donde el ascenso es para cualquiera, donde muchos pibes preparan sus valijas llevándose pedacitos de nuestra esperanza a otros clubes donde podrán competir profesionalmente. Esa verdad nos pegó una cachetada cuando el árbitro dió la pitada final, con esa verdad tendremos que levantar las copas para estas fiestas y caminar con su sombra al lado los primeros 17 soles del 2010.

Ahora se puede armar un buen cuerpo técnico, reforzar el equipo, prepararlo bien y enfrentar el clausura de cero con las mismas chances del apertura y con muchas lecciones aprendidas. Debemos disfrutar, difundir y enorgullecernos de la grandeza de nuestra gente, eso no es pecado, pero nunca olvidarnos donde estamos, con los pies en la tierra y atentos a los manejos instuticionales que se vienen. La verdad no es mala, enseña muchísimo. Solo hay que aprender a no perderla de vista, así no nos volvemos a quedar con los vasos vacíos.


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